A veces, en la calle, te encontrarás con un gato o un perrito perdido y sin hogar. Y a veces, te encontrarás con un rinoceronte. Uno de verdad, con todas las letras y todos los kilos. Uno de esos rinocerontes prehistóricos que no entran en la foto, que no están preparados para viajar en la cartera de la dama o en el bolsillo del caballero. Y si lo acaricias y le das un poco de pasto, seguro que enseguida te encariñas y quieres adoptarlo. Pero sabes que no es tarea fácil. Primero vas a tener que convencer a tus padres. Y para eso, charlar en familia, hay que esperar el mejor momento. Mientras tanto, no te queda otra que esconder al rinoceronte. Y aunque no lo creas, esconderlo puede ser más fácil que convencer a tus padres de que tú vas a ocuparte de cuidarlo. A partir de 7 años.
A veces, en la calle, te encontrarás con un gato o un perrito perdido y sin hogar. Y a veces, te encontrarás con un rinoceronte. Uno de verdad, con todas las letras y todos los kilos. Uno de esos rinocerontes prehistóricos que no entran en la foto, que no están preparados para viajar en la cartera de la dama o en el bolsillo del caballero. Y si lo acaricias y le das un poco de pasto, seguro que enseguida te encariñas y quieres adoptarlo. Pero sabes que no es tarea fácil. Primero vas a tener que convencer a tus padres. Y para eso, charlar en familia, hay que esperar el mejor momento. Mientras tanto, no te queda otra que esconder al rinoceronte. Y aunque no lo creas, esconderlo puede ser más fácil que convencer a tus padres de que tú vas a ocuparte de cuidarlo. A partir de 7 años.
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