Cuando me di cuenta de que acababa de cumplir treinta y tres años, de que no me iban a renovar en el curro, de que no conseguiría cumplir mi sueño de ser actriz y de que mi enésimo intento de relación estable se estaba yendo a pique, entendí que mi vida se hundía como el Titanic (lentamente pero sin música de violines).
Y así, con el barco haciendo aguas, no pude evitar preguntarme: «¿Acaso la única opción que me queda es meter en la maleta mi orgullo herido, pillar un BlaBlaCar al pueblo y volver a casa de mis padres?».
Todas pensábamos que los treinta iban a ser maravillosos hasta que te encuentras que nada ha salido como tenías planeado.
Surfea esta gloriosa década con la novela de Teresa Gareche, una historia original y alocada que hará reír a toda una generación.…
Cuando me di cuenta de que acababa de cumplir treinta y tres años, de que no me iban a renovar en el curro, de que no conseguiría cumplir mi sueño de ser actriz y de que mi enésimo intento de relación estable se estaba yendo a pique, entendí que mi vida se hundía como el Titanic (lentamente pero sin música de violines).
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