Sin duda, El hombre y lo divino es una de las obras más extremas y definitorias de María Zambrano, la ilustre discípula de Ortega y Gasset. Situándose en el plano estricto de la Filosofía, Zambrano no evita la Poesía, de modo que la propia escritura es en su forma parte de la reflexión que intenta compartir. En El hombre y lo divino hay caminos inexplorados, ocultos, que sólo van apareciendo a medida que los lectores se hacen activos paseantes de su territorio.
Sin duda, El hombre y lo divino es una de las obras más extremas y definitorias de María Zambrano, la ilustre discípula de Ortega y Gasset. Situándose en el plano estricto de la Filosofía, Zambrano no evita la Poesía, de modo que la propia escritura es en su forma parte de la reflexión que intenta compartir. En El hombre y lo divino hay caminos inexplorados, ocultos, que sólo van apareciendo a medida que los lectores se hacen activos paseantes de su territorio.
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Sin duda, El hombre y lo divino es una de las obras más extremas y definitorias de María Zambrano, la ilustre discípula de Ortega y Gasset. Situándose en el plano estricto de la Filosofía, Zambrano no evita la Poesía, de modo que la propia escritura es en su forma parte de la reflexión que intenta compartir. En El hombre y lo divino hay caminos inexplorados, ocultos, que sólo van apareciendo a medida que los lectores se hacen activos paseantes de su territorio.