Una exquisita reflexión sobre cómo la memoria, las palabras y los libros influyen en nuestra manera de interpretar el mundo.
El dadaísta Francis Picabia decía que «tenemos la cabeza redonda para que nuestros pensamientos puedan cambiar de orientación». En efecto, a lo largo de los años, modificamos nuestra opinión sobre muchas cosas: gustos estéticos la música que escuchamos, la ropa que vestimos, afiliaciones sociales ??l equipo de fútbol o el partido político al que apoyamos y hasta cuestiones tan trascendentales como la persona a la que amamos o el dios al que veneramos.
Una exquisita reflexión sobre cómo la memoria, las palabras y los libros influyen en nuestra manera de interpretar el mundo.
El dadaísta Francis Picabia decía que «tenemos la cabeza redonda para que nuestros pensamientos puedan cambiar de orientación». En efecto, a lo largo de los años, modificamos nuestra opinión sobre muchas cosas: gustos estéticos la música que escuchamos, la ropa que vestimos, afiliaciones sociales ??l equipo de fútbol o el partido político al que apoyamos y hasta cuestiones tan trascendentales como la persona a la que amamos o el dios al que veneramos.
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El dadaísta Francis Picabia decía que «tenemos la cabeza redonda para que nuestros pensamientos puedan cambiar de orientación». En efecto, a lo largo de los años, modificamos nuestra opinión sobre muchas cosas: gustos estéticos la música que escuchamos, la ropa que vestimos, afiliaciones sociales ??l equipo de fútbol o el partido político al que apoyamos y hasta cuestiones tan trascendentales como la persona a la que amamos o el dios al que veneramos.