Paulina Machuca sostiene elocuentemente que los desastres no son naturales, sino que son un producto social. El desastre de 1645, cuando un gran terremoto destruyó tres cuartas partes de Manila, tardó setenta años en gestarse. El colonialismo español transformó un asentamiento de paja y madera en una ciudad de piedra y tejas, haciéndolo aún más vulnerable. Este proceso se repitió, en mayor o menor medida, en todo el archipiélago. Machuca cuenta esta historia con detalles convincentes: la tragedia de esa fatídica noche, la forma en que se reconstruyó la ciudad, las lecciones aprendidas o desaprendidas, cómo la población local aprovechó la oportunidad para rebelarse contra los intrusos del otro lado del océano y las razones por las que la gente pensó que ocurrió el terremoto.…
Paulina Machuca sostiene elocuentemente que los desastres no son naturales, sino que son un producto social. El desastre de 1645, cuando un gran terremoto destruyó tres cuartas partes de Manila, tardó setenta años en gestarse. El colonialismo español transformó un asentamiento de paja y madera en una ciudad de piedra y tejas, haciéndolo aún más vulnerable. Este proceso se repitió, en mayor o menor medida, en todo el archipiélago. Machuca cuenta esta historia con detalles convincentes: la tragedia de esa fatídica noche, la forma en que se reconstruyó la ciudad, las lecciones aprendidas o desaprendidas, cómo la población local aprovechó la oportunidad para rebelarse contra los intrusos del otro lado del océano y las razones por las que la gente pensó que ocurrió el terremoto.
Comentarios (0)
No hay reseñas de clientes en este momento.
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
¿Está seguro de que quiere denunciar este comentario?
Reporte enviado
Su reporte ha sido enviado y será considerada por un moderador.
Su reporte no pudo ser enviado
Escriba su propia reseña
Reseña enviada
Su comentario ha sido añadido y estará disponible una vez sea aprobado por un moderador.
Su reseña no pudo ser enviada
Paulina Machuca sostiene elocuentemente que los desastres no son naturales, sino que son un producto social. El desastre de 1645, cuando un gran terremoto destruyó tres cuartas partes de Manila, tardó setenta años en gestarse. El colonialismo español transformó un asentamiento de paja y madera en una ciudad de piedra y tejas, haciéndolo aún más vulnerable. Este proceso se repitió, en mayor o menor medida, en todo el archipiélago. Machuca cuenta esta historia con detalles convincentes: la tragedia de esa fatídica noche, la forma en que se reconstruyó la ciudad, las lecciones aprendidas o desaprendidas, cómo la población local aprovechó la oportunidad para rebelarse contra los intrusos del otro lado del océano y las razones por las que la gente pensó que ocurrió el terremoto.…