Mi lengua materna fueron los libros", dice Nora Catelli. Y asoma una niña rodeada de "espasmódicas y fantásticas bibliotecas" en una casa de Rosario, donde el murmullo criollo se mezcla con las voces de inmigrantes. Con el tiempo es una mujer que lee a Kipling en un barco rumbo al exilio español, en 1976. Desde entonces traductora, redactora de prensa, lectora free lance para grandes editoriales y docente universitaria en Barcelona, la autora también leyó con fanatismo la literatura en los kioskos y en las bibliotecas ajenas. Esa "formación ambulatoria" le dio una sensibilidad ecléctica, libre y creativa para el ensayo literario. Catelli sabe que los libros nos tocan, a veces como esquirlas que dejan huellas indelebles y marcan una vida.
Mi lengua materna fueron los libros", dice Nora Catelli. Y asoma una niña rodeada de "espasmódicas y fantásticas bibliotecas" en una casa de Rosario, donde el murmullo criollo se mezcla con las voces de inmigrantes. Con el tiempo es una mujer que lee a Kipling en un barco rumbo al exilio español, en 1976. Desde entonces traductora, redactora de prensa, lectora free lance para grandes editoriales y docente universitaria en Barcelona, la autora también leyó con fanatismo la literatura en los kioskos y en las bibliotecas ajenas. Esa "formación ambulatoria" le dio una sensibilidad ecléctica, libre y creativa para el ensayo literario. Catelli sabe que los libros nos tocan, a veces como esquirlas que dejan huellas indelebles y marcan una vida.
Comentarios (0)
No hay reseñas de clientes en este momento.
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
¿Está seguro de que quiere denunciar este comentario?
Reporte enviado
Su reporte ha sido enviado y será considerada por un moderador.
Su reporte no pudo ser enviado
Escriba su propia reseña
Reseña enviada
Su comentario ha sido añadido y estará disponible una vez sea aprobado por un moderador.
Su reseña no pudo ser enviada
Mi lengua materna fueron los libros", dice Nora Catelli. Y asoma una niña rodeada de "espasmódicas y fantásticas bibliotecas" en una casa de Rosario, donde el murmullo criollo se mezcla con las voces de inmigrantes. Con el tiempo es una mujer que lee a Kipling en un barco rumbo al exilio español, en 1976. Desde entonces traductora, redactora de prensa, lectora free lance para grandes editoriales y docente universitaria en Barcelona, la autora también leyó con fanatismo la literatura en los kioskos y en las bibliotecas ajenas. Esa "formación ambulatoria" le dio una sensibilidad ecléctica, libre y creativa para el ensayo literario. Catelli sabe que los libros nos tocan, a veces como esquirlas que dejan huellas indelebles y marcan una vida.