La guerra civil había terminado cuando Margarita Beese Rodríguez fue juzgada y encarcelada en Tenerife por falsear su partida de nacimiento bajo el nombre de Juan Carlos. Los médicos que testificaron en su favor hablaron de «anomalías médicas» que apuntaban, en unos casos, a la «intersexualidad» de Margarita y, en otros, a su «homosexualidad», en una confusión de términos común en la época. De madre tinerfeña y padre alemán, Beese vivió la efervescencia cultural y política del Madrid de la década de los veinte, dirigió una revista, escribió textos feministas desde posiciones conservadoras y en los años treinta se introdujo en círculos falangistas hasta convertirse en una colaboradora cercana de Pilar Primo de Rivera.
La guerra civil había terminado cuando Margarita Beese Rodríguez fue juzgada y encarcelada en Tenerife por falsear su partida de nacimiento bajo el nombre de Juan Carlos. Los médicos que testificaron en su favor hablaron de «anomalías médicas» que apuntaban, en unos casos, a la «intersexualidad» de Margarita y, en otros, a su «homosexualidad», en una confusión de términos común en la época. De madre tinerfeña y padre alemán, Beese vivió la efervescencia cultural y política del Madrid de la década de los veinte, dirigió una revista, escribió textos feministas desde posiciones conservadoras y en los años treinta se introdujo en círculos falangistas hasta convertirse en una colaboradora cercana de Pilar Primo de Rivera.
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