Una perturbadora novela que esconde una escalofriante meditación sobre la sexualidad y la muerte
El viejo Eguchi concurre por primera vez a la casa de las bellas durmientes, un auténtico misterio. Su fachada no exhibe letreros, ningún cartel identificador. Allí, amparados en el disimulo y el secreto, los ancianos van a pasar la noche con muchachas jóvenes y vírgenes, dormidas bajo los efectos de un narcótico potente.
Lo que Eguchi aprende pronto, en su primera visita a la posada, es que no se deben hacer preguntas. Cada interrogante que Eguchi calla es una duda que Kawabata deja resonando en la cabeza del lector.
Una perturbadora novela que esconde una escalofriante meditación sobre la sexualidad y la muerte
El viejo Eguchi concurre por primera vez a la casa de las bellas durmientes, un auténtico misterio. Su fachada no exhibe letreros, ningún cartel identificador. Allí, amparados en el disimulo y el secreto, los ancianos van a pasar la noche con muchachas jóvenes y vírgenes, dormidas bajo los efectos de un narcótico potente.
Lo que Eguchi aprende pronto, en su primera visita a la posada, es que no se deben hacer preguntas. Cada interrogante que Eguchi calla es una duda que Kawabata deja resonando en la cabeza del lector.
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Una perturbadora novela que esconde una escalofriante meditación sobre la sexualidad y la muerte
El viejo Eguchi concurre por primera vez a la casa de las bellas durmientes, un auténtico misterio. Su fachada no exhibe letreros, ningún cartel identificador. Allí, amparados en el disimulo y el secreto, los ancianos van a pasar la noche con muchachas jóvenes y vírgenes, dormidas bajo los efectos de un narcótico potente.
Lo que Eguchi aprende pronto, en su primera visita a la posada, es que no se deben hacer preguntas. Cada interrogante que Eguchi calla es una duda que Kawabata deja resonando en la cabeza del lector.