El 15 de octubre de 1917, Federico García Lorca dejó escrito en una página titulada Mística en que se trata de Dios la siguiente anotación: Federico año que salí hacia el bien de la literatura. Así marcaba el nacimiento oficial de un escritor. Meses antes había muerto su maestro de música y con él se habían apagado sus aspiraciones como compositor e intérprete. Sin partituras y sin poder ir a París, el joven de Fuente Vaqueros volcó toda su creatividad en la hoja en blanco. De aquellos primeros tanteos parte este volumen que reúne la prosa literaria completa de Lorca: desde los textos juveniles hasta las conferencias de madurez y los poemas en prosa más radicales. Aquí dialogan el Lorca adolescente que se rebela contra un Dios vengativo y sueña con un Jesús socialista divino, el cro…
El 15 de octubre de 1917, Federico García Lorca dejó escrito en una página titulada Mística en que se trata de Dios la siguiente anotación: Federico año que salí hacia el bien de la literatura. Así marcaba el nacimiento oficial de un escritor. Meses antes había muerto su maestro de música y con él se habían apagado sus aspiraciones como compositor e intérprete. Sin partituras y sin poder ir a París, el joven de Fuente Vaqueros volcó toda su creatividad en la hoja en blanco. De aquellos primeros tanteos parte este volumen que reúne la prosa literaria completa de Lorca: desde los textos juveniles hasta las conferencias de madurez y los poemas en prosa más radicales. Aquí dialogan el Lorca adolescente que se rebela contra un Dios vengativo y sueña con un Jesús socialista divino, el cronista viajero de Impresiones y paisajes, el conferenciante que defendió el cante jondo y el poder de la lectura, así como el poeta rupturista que, junto a Dalí, escribió piezas tan audaces como Suicidio en Alejandría o Amantes asesinados por una perdiz. En estas páginas está el joven y comprometido Federico, el que denunciaba las injusticias, mostraba compasión por los que sufren y criticaba el patriotismo asesino y la religiosidad opresora. También asoma, entre líneas, la conciencia dolorosa de una sexualidad diferente en una Granada cerrada. Desde el recuerdo nostálgico de su infancia en Mi pueblo hasta la exaltación de la lectura como salvación del alma, este libro dibuja el itinerario de un poeta que nunca dejó de escribir en prosa, aunque el mundo lo conociera sobre todo por su verso y su teatro. Cuando se cumplen años desde aquella declaración juvenil, estas páginas reivindican al Lorca prosista
Comentarios (0)
No hay reseñas de clientes en este momento.
Su agradecimiento a la reseña no pudo ser enviado
Reportar comentario
¿Está seguro de que quiere denunciar este comentario?
Reporte enviado
Su reporte ha sido enviado y será considerada por un moderador.
Su reporte no pudo ser enviado
Escriba su propia reseña
Reseña enviada
Su comentario ha sido añadido y estará disponible una vez sea aprobado por un moderador.
Su reseña no pudo ser enviada
El 15 de octubre de 1917, Federico García Lorca dejó escrito en una página titulada Mística en que se trata de Dios la siguiente anotación: Federico año que salí hacia el bien de la literatura. Así marcaba el nacimiento oficial de un escritor. Meses antes había muerto su maestro de música y con él se habían apagado sus aspiraciones como compositor e intérprete. Sin partituras y sin poder ir a París, el joven de Fuente Vaqueros volcó toda su creatividad en la hoja en blanco. De aquellos primeros tanteos parte este volumen que reúne la prosa literaria completa de Lorca: desde los textos juveniles hasta las conferencias de madurez y los poemas en prosa más radicales. Aquí dialogan el Lorca adolescente que se rebela contra un Dios vengativo y sueña con un Jesús socialista divino, el cro…