Juegos Olímpicos de 1968, Ciudad de México. Allí, Jesse Austin, de diecisiete años, pierde por unas milésimas de segundo la prueba de cien metros estilo libre ante una nadadora australiana. Ese instante cruel y decisivo, suspendido para siempre en el azul verdoso de la piscina olímpica, la atormentará durante el resto de su vida. O, mejor dicho, de sus vidas. Porque, tras esa escena primigenia, Carol Anshaw da un salto creativo prodigioso a 1990, año en el que Jesse cumple cuarenta años y a partir del cual la narración se escinde en tres vidas posibles para ella. Cada una es el resultado de las diferentes decisiones que tomó después de aquellas olimpiadas y que, según el caso, la han llevado a casarse, divorciarse o quedarse soltera, a amar a hombres o mujeres, a encerrarse en su Misuri n…
Juegos Olímpicos de 1968, Ciudad de México. Allí, Jesse Austin, de diecisiete años, pierde por unas milésimas de segundo la prueba de cien metros estilo libre ante una nadadora australiana. Ese instante cruel y decisivo, suspendido para siempre en el azul verdoso de la piscina olímpica, la atormentará durante el resto de su vida. O, mejor dicho, de sus vidas. Porque, tras esa escena primigenia, Carol Anshaw da un salto creativo prodigioso a 1990, año en el que Jesse cumple cuarenta años y a partir del cual la narración se escinde en tres vidas posibles para ella. Cada una es el resultado de las diferentes decisiones que tomó después de aquellas olimpiadas y que, según el caso, la han llevado a casarse, divorciarse o quedarse soltera, a amar a hombres o mujeres, a encerrarse en su Misuri natal o huir lo más lejos posible de él. Cada existencia acarrea el peso de aquel fracaso pero también recoge amores perdidos y encontrados, relaciones familiares que se refuerzan o desdibujan Conectado a la perfección por los lazos emocionales que unen a Jesse con su pasado, este admirable tríptico literario nos seduce no sólo por sus estimulantes variaciones, sino también por las similitudes que resuenan en cada relato vital, inmutables. Jesse es siempre Jesse, y a la vez no lo es.
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Juegos Olímpicos de 1968, Ciudad de México. Allí, Jesse Austin, de diecisiete años, pierde por unas milésimas de segundo la prueba de cien metros estilo libre ante una nadadora australiana. Ese instante cruel y decisivo, suspendido para siempre en el azul verdoso de la piscina olímpica, la atormentará durante el resto de su vida. O, mejor dicho, de sus vidas. Porque, tras esa escena primigenia, Carol Anshaw da un salto creativo prodigioso a 1990, año en el que Jesse cumple cuarenta años y a partir del cual la narración se escinde en tres vidas posibles para ella. Cada una es el resultado de las diferentes decisiones que tomó después de aquellas olimpiadas y que, según el caso, la han llevado a casarse, divorciarse o quedarse soltera, a amar a hombres o mujeres, a encerrarse en su Misuri n…