Conocer las formas de vida en una aldea medieval es como conocer a nuestros abuelos, e incluso a nuestros padres, porque en el medio rural europeo muchos de los trabajos cotidianos, los juegos, o las costumbres, han permanecido de forma casi invariable hasta hace medio siglo. Por este libro desfilan paisajes, iglesias, casa, canteros, maestros de obra, carpinteros, herreros, caballeros cazando y labriegos trabajando el campo, escenas de familia y niños jugando, gentes que fueron creando lo que hoy somos nosotros y que nos legaron, entre otras cosas, esa maravilla que es Arte Románico.
Conocer las formas de vida en una aldea medieval es como conocer a nuestros abuelos, e incluso a nuestros padres, porque en el medio rural europeo muchos de los trabajos cotidianos, los juegos, o las costumbres, han permanecido de forma casi invariable hasta hace medio siglo. Por este libro desfilan paisajes, iglesias, casa, canteros, maestros de obra, carpinteros, herreros, caballeros cazando y labriegos trabajando el campo, escenas de familia y niños jugando, gentes que fueron creando lo que hoy somos nosotros y que nos legaron, entre otras cosas, esa maravilla que es Arte Románico.
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Conocer las formas de vida en una aldea medieval es como conocer a nuestros abuelos, e incluso a nuestros padres, porque en el medio rural europeo muchos de los trabajos cotidianos, los juegos, o las costumbres, han permanecido de forma casi invariable hasta hace medio siglo. Por este libro desfilan paisajes, iglesias, casa, canteros, maestros de obra, carpinteros, herreros, caballeros cazando y labriegos trabajando el campo, escenas de familia y niños jugando, gentes que fueron creando lo que hoy somos nosotros y que nos legaron, entre otras cosas, esa maravilla que es Arte Románico.